viernes, 16 de febrero de 2018

Mi Viejita


Una foto de mi querida esposa Celinda Cataldo Q.E.P.D. en la plaza de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, es una alegría difícil de explicar ... gracias a mi nietecita Pamela.

Fue, es y será por siempre mi "Amor Eterno".

Caupolicán Leiva Palma.
Delfín I.

Crónicas de un sueño en Temuco



La vida está compuesta por una yuxtaposición de momentos, definiendo lo que somos ...
la vida y la muerte nunca van en contradicción, sino en permanente alimento.

Viajar a las tierras de mi infancia, era un sueño que hace más de cuarenta años quería repetir.
Pero, el motivo de mi viaje no es más que sacar fuerzas, frente a la reciente pérdida del amor de mi vida y depositar un ramo de flores a la tumba de mis queridos padres: Leonor y Adolfo. Amablemente mi hija Leonor y mi nieta Pamela, me acompañaron en esta aventura. En este efímero sueño, que de alguna forma enriqueció mi aún alma herida.

Quería agradecer a la gente sureña, a Gonzalo que amablemente nos guió en gran parte del tramo. A Blanquita, Israela y Fabiola del Hostal Fabiola, por hacernos sentirnos que llegamos a un hogar en la hermosa región de la Araucanía. A Viviana por su buena disposición en el Museo Regional de la Araucanía y finalmente, pero no menos importante, a Andrea y Nicole de Folil Artesanías, del Portal Temuco, por su calidez y su hermoso regalo del relato de nuestros artesanos. ¡Gracias a todos!

Sin más que agregar, les dejo algunas imágenes de mi paso por la hermosa Región de la Araucanía.


Nuestra aventura comenzó alimentando el estómago, con una distinguida y deliciosa once en el restaurant Alster, ubicado en Viña del Mar.


Con mi querida gente del Hostal Fabiola, Blanquita e Israela, que me hicieron sentir en un hogar.



Luego de un recorrido a la memoria de mi infancia, terminamos en el Cerro Ñielol, junto a mi hija, nieta y al paciente Gonzalo. Bajo copihues rojos y blancos, contemplando Temuco desde de las alturas.




Además, en la Avenida Caupolicán, pude compartir espacio junto a la estatua de mi tocayo. El gran toqui mapuche que liberó la resistencia del pueblo mapuche contra los conquistadores españoles.


 

En el Museo Regional de Temuco, no sólo aprendí de la historia de mi nación. Sino, conocí gente maravillosa como a la señora Viviana.



En Folil Artesanías, no sólo sentí a mis ancentros. Sino, también más calidez sureña, junto al precioso regalo efectuado por Andrea.


Gracias de corazón a todos por esta experiencia ...
¡Esperamos volver!
¡Bendiciones a todos!

Caupolicán Leiva Palma.
Delfín I.

Recuerdo de Cajón


En este lugar mi amado Pueblo de Cajón,
viví cerca de cuatro años, años llenos de alegría
junto a mis queridos e inolvidables, 
Padres y hermanas. Aprendí a conocer más
de la vida gracias a la Enseñanza de mis,
progenitores. Aprendí a querer y también
a respetar, enseñanzas que las mantendré
hasta el último día de mi vida.

De la alegría se pasó a la tristeza, ya 
que el año, 1956 mi querida madre falelció
después de una larga y penosa enfermedad,
mi querido Padre había partido
 primero el año 1952.

Después de este triste suceso, la vida cambió 
el destino de mi familia.

Hoy he vuelto, y estoy recordando el
pasado, estoy triste y a la vez alegre.
Que Dios proteja a toda nuestra familia.

Caupolicán Leiva Palma.
Defín I.

Recuerdos de mi infancia


Hoy estoy aquí, frente a la casa
donde nací un 23 de Diciembre de 1933.
Recuerdo con nostalgia cuando era
niño donde jugaba con botecitos de 
papel y que colocaba en la corriente
de esta cuneta cuyas aguas escurrían 
calle abajo.

Eran años mozos y que hoy ...
después de casi cuarenta años he vuelto
a visitar este bello lugar, pero antes
depositando un ramo de flores en la
Tumba de mis recordados y queridos
Padres (Q.E.P.D.). En este bello viaje
me acompaña mi hija Leonor y
mi nieta Pamela, quienes gentilmente
se ofrecieron en acompañarme
a esta bella y pintoresca comuna 
de Padre Las Casas.
Que Dios bendiga este momento de
tantos recuerdos y brillen mis ojos
cada vez que lo recuerde.

Caupolicán Leiva Palma.
Delfín.

lunes, 27 de junio de 2016

“Mi Amor Eterno”



No podrán las arrugas de nuestros 
cuerpos, impedir que mi corazón te 
siga,…venerando.

Ni tampoco el crespón negro de la 
muerte, nunca,…olvidarte.

Ya que el sol y las estrellas, nos  alumbrarán
 eternamente, con las llamas encendidas, 
para seguir amándote, por siempre,…
”Mi Amor Eterno”.

Caupolicán Leiva Palma
Delfin

¿Volveré alguna vez? (Homenaje a Gloria)

                  

¿Volveré alguna vez a pisar la tierra donde nací, al lado de un río y lleno de hermosos copihues, flor nacional de mi querido país?

No debería abandonar este mundo, sin antes besar el polvo de un lugar maravilloso donde perduran huellas de mis recordados antepasados –seno de mi hogar- donde aprendí de mis padres los verdaderos valores de este mundo: “todos somos iguales y únicos”, que no nos diferencie las razas ni condiciones sociales, ideologías, ni religiones, ya que todos tendremos el mismo final.

En ese lugar las sombras se acurrucaban tras los frondosos árboles, el suelo se llenaba de escarchas, pero al mismo tiempo en una atmósfera cálida  y luminosa.

Fue un tiempo bendito y único, todo se daba, la tierra, el aire y el cielo infinito de un crudo invierno sureño donde los leños chirriaban junto a mi grupo familiar.


En ese rincón del mundo, mi añorado “Padre Las Casas”, conocí a una preciosa niña, quien cautivaba con su mágica voz al interpretar temas en Romané.

Ella era pura y angelical como el mismo alba. Un día el destino quiso que a muy temprana edad abandonara este mundo para nunca más volver. El pueblo enmudeció de pena. Su nombre era “Gloria”, con certeza absoluta estará haciendo honor a su hermoso y significativo nombre, entonando sus inolvidables canciones de ese pintoresco pueblo nómada, que no tienen patria, pero su patria es el mundo entero.

Cómo admirador de estos pueblos nómada, rescato como un ejemplo a seguir que la patria nuestra sea el mundo entero y así no existirían los conflictos que ocurren con tan graves consecuencias.

Caupolicán Leiva Palma.
Delfín.

viernes, 31 de octubre de 2014

Pecador Cegado


Me fui de la tierra un día
al Infierno Pecador 
donde saltando las llamas,
 lo di todo por amor.

Del Infierno pasé al Purgatorio
ya arrepentido de mis pecados,
encontré a Dios con los brazos cruzados.

Solicité al Hacedor un teléfono celestial,
pero él rehusó a tan insólita petición,
cabizbajo emprendí media vuelta 
y prorrogué mi misión.

¿Tal vez debería volver al Infierno y 
sufrir más por amor?
¿Tal vez debería volver al Purgatorio
y comprender mi dolor?

No puedo obligar a que me ames
ni cambiar tu corazón,
entendiendo eso, 
retomé mi pregunta al Hacedor.

Sólo albergaba el silencio 
de un vago amor. 
No había receptor alguno,
quizás debería empezar por valorar y amar lo que soy.

Caupolicán Leiva Palma.
Delfín.